El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha ratificado su respaldo a Venezuela para ejecutar la reconstrucción y recuperación de los sistemas de suministro de agua potable, fuertemente golpeados por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio.
En coordinación directa con el Ministerio de Aguas, los esfuerzos del organismo internacional se focalizarán en la infraestructura crítica del estado La Guaira, la región norte-centro que sufrió el impacto más severo de los movimientos telúricos. Las obras de rehabilitación, cuya puesta en marcha está prevista para el próximo mes de octubre, buscan impactar de forma positiva en la calidad de vida de unas 250.000 personas, cifra que comprende a cerca de 76.200 niños y adolescentes.
Manuel Rodríguez, representante de Unicef en Venezuela, enfatizó la urgencia de estas intervenciones: «Después del daño catastrófico que causaron los terremotos, la prioridad ha sido asegurar que los niños y niñas tengan acceso a agua segura».
Hasta el momento, los operativos de asistencia inicial impulsados por la organización ya han permitido restablecer el suministro seguro a 16.661 personas, entre ellas más de 5.000 menores de edad. Pese a los avances, la catástrofe dejó un saldo superior a las 6.000 muertes y destrozó parte crucial de la infraestructura civil de la región, incluyendo plantas de tratamiento esenciales.
Ante la magnitud de la crisis, Unicef ha emitido un llamado urgente a los socios nacionales e internacionales para sostener la ayuda económica y operativa, consolidar los logros actuales y acelerar la recuperación total de los servicios de saneamiento e higiene en las comunidades más vulnerables.



