Una intensa ola de calor azotó a Francia entre el 17 de junio y el 2 de julio, dejando un saldo estimado de 5.764 muertes adicionales, según cifras de la agencia de salud pública Santé publique France. Este repunte representa un exceso de mortalidad del 36% en los 92 departamentos afectados.
De acuerdo con los datos difundidos, la crisis sanitaria alcanzó su pico más crítico durante un lapso de apenas tres días, del 25 al 27 de junio, periodo que concentró aproximadamente la mitad de los fallecimientos totales. Las autoridades sanitarias destacaron que este impacto supera el registro completo de muertes por calor de todo el verano de 2025, el cual se situó en 5.700 decesos.
El fenómeno de junio estuvo precedido por un episodio menor a finales de mayo que cobró unas 300 vidas, y se vio seguido por una tercera racha de altas temperaturas a mediados de julio, consolidando una temporada estival particularmente mortal para el territorio francés.





