El Cuerpo de Bomberos de Caracas reportó que dos casas resultaron afectadas en la quebrada Catuche, ubicada en la parroquia La Pastora del municipio Libertador, debido a un desprendimiento de tierra que afectó su estabilidad.
De acuerdo con el informe, el talud, que midió cerca de siete metros de extensión, puso en riesgo la condición de las estructuras.
Al arribar al lugar, los efectivos constataron la ausencia de habitantes en los inmuebles, puesto que ambas edificaciones contaban con un desalojo de prevención realizado previamente por los organismos responsables.
El comandante general de los Bomberos, Juan Pablo Palacios, corroboró que la situación no dejó lesionados ni personas fallecidas. No obstante, las comisiones delimitaron el perímetro por la persistencia del peligro.
Las acciones de los miembros del CBC se centraron en realizar una evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN) en las viviendas contiguas.
De igual forma, se ejecutó el cierre completo del sector afectado para garantizar la seguridad ante las condiciones del terreno y la posibilidad de que ocurran nuevos desprendimientos en la zona.
La quebrada Catuche constituye una amenaza constante de desbordamientos y desplazamientos para la comunidad, especialmente en el período de precipitaciones de la capital.
LA VULNERABILIDAD
Las condiciones del relieve y los elementos de origen humano transforman este espacio en un área expuesta para la población.
El canal de la quebrada posee sectores muy angostos. Cerca de las estructuras viales antiguas y las edificaciones informales situadas junto a los márgenes, el paso del agua disminuye de forma notoria, lo que genera desbordes inmediatos cuando ocurren precipitaciones intensas.
Del mismo modo, representa un peligro el almacenamiento de basura y sedimentos. Agrupaciones de ciudadanos y comunicados del sector señalan que las fallas en el servicio de aseo urbano propician que elementos de gran tamaño tapen el cauce, disminuyendo la capacidad de los sistemas de drenaje de la zona.
A esto se suma la fragilidad de las pendientes de la localidad. Las lluvias constantes saturan las capas del suelo en las elevaciones de La Pastora, lo que ocasiona fallas recurrentes en las paredes de contención, desprendimientos de tierra y daños directos en las propiedades.




