El sector transporte en Venezuela atraviesa una crisis operativa crítica que ha dejado fuera de servicio a casi la mitad de las unidades en lo que va de año. Yelmira Jiménez, vocera del Comando Intergremial de Transporte, alertó que la paralización de vehículos oscila entre el 30 % y 40 %, una cifra que amenaza con agudizarse debido a la falta de condiciones para mantener la inversión y cubrir los gastos mínimos de mantenimiento.
La principal traba señalada por el gremio es el rezago en el precio del pasaje, el cual aseguran no cubre los costos operativos básicos. Ante esta situación, los transportistas proponen formalmente anclar la tarifa a la tasa de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), argumentando que actualmente trabajan bajo un esquema de pérdidas que impide la sostenibilidad del servicio a mediano plazo.
A la crisis de tarifas se suma la irregularidad en el suministro de combustible. Según denunció Jiménez, la dotación de gasoil o gasolina en varios estados apenas cubre 15 días de labor mensual, limitando drásticamente la frecuencia de las rutas. El gremio ha planteado a las autoridades regularizar el despacho e incluso aceptar el pago de combustible a precios controlados para garantizar la operatividad diaria.
Finalmente, el sector denunció la ausencia de financiamiento real para renovar las flotas, señalando que los créditos actuales exigen requisitos inalcanzables. Entre las soluciones propuestas destaca la creación de un «bono de transporte» de 30 dólares mensuales para los usuarios, lo que permitiría sincerar las tarifas sin golpear directamente el bolsillo del ciudadano, dentro de un plan integral que incluya seguridad jurídica y acceso a repuestos.





