La política exterior de la Casa Blanca hacia Venezuela atraviesa un momento de alta tensión interna. El subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Chris Landau, se encuentra bajo un intenso escrutinio público tras ser señalado de actuar de forma independiente y deliberada para evadir las directrices oficiales de la administración Trump, las cuales buscaban frenar el regreso de la líder opositora María Corina Machado al territorio venezolano tras los sismos del pasado 24 de junio.
Fuentes internas reportan una creciente sospecha de que Landau mantiene una postura contraria a la línea oficial de Washington respecto a Caracas, vinculándose de manera excesivamente cercana con el entorno de Machado. Esta aparente agenda propia ha desatado una fuerte fricción con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien según informes de pasillo se encuentra profundamente molesto ante la insubordinación de su segundo al mando.
Los incidentes clave: Curazao y Panamá
El reporte técnico detalla dos escenarios específicos donde el subsecretario habría distorsionado la postura real de la administración estadounidense ante gobiernos extranjeros:
El bloqueo en Curazao: Landau aseguró a la embajadora de los Países Bajos, Birgitta Tazelaar, que el viaje de la dirigente venezolana contaba con el visto bueno de Washington. Tras verificar directamente con la Casa Blanca, las autoridades neerlandesas descubrieron la contradicción y revocaron el permiso de vuelo mientras la aeronave ya estaba en el aire, obligándola a regresar a Virginia.
La confusión en Panamá: Se reveló un intercambio de mensajes de texto con el canciller panameño, Javier Martínez-Acha. Ante la consulta sobre si EE. UU. facilitaría el ingreso de Machado a Venezuela, Landau afirmó que esa era «la descripción perfecta» de la postura norteamericana, a pesar de que la orden oficial dictaba estrictamente lo contrario.
Washington frena el «oportunismo político»
Mientras se investigan las acciones de Landau, voceros de la Casa Blanca no han dudado en calificar los movimientos de la dirigente opositora como un «oportunismo político grotesco», criticando los intentos de instrumentalizar la entrega de ayuda humanitaria para beneficio de intereses particulares.
Asimismo, Washington rechazó de plano las solicitudes de Machado para contar con garantías de seguridad militar estadounidense en el terreno, argumentando que el rol de EE. UU. no es intervenir en la instalación de liderazgos políticos bajo el pretexto de la emergencia. Tras el fracaso de las rutas por Panamá y Curazao, el propio secretario Marco Rubio conversó directamente con Machado para zanjar la controversia, reiterando que la prioridad absoluta e innegociable de la diplomacia estadounidense en este momento es el esfuerzo de recuperación tras los sismos.


