Silencio absoluto. Ese fue el panorama común este martes en los campus de las principales universidades públicas del estado Lara. La convocatoria a huelga por parte de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv) paralizó casi la totalidad de las actividades académicas y administrativas en la región, registrando un ausentismo que rozó el 100% en la mayoría de los planteles. El descontento generalizado por la devaluación de los salarios y la entrega discriminatoria de bonificaciones logró unificar a docentes, empleados administrativos y personal obrero en una sola voz de protesta.
El monitoreo de los sindicatos locales reflejó un rechazo contundente a las políticas laborales del Ejecutivo Nacional. En la Unexpo la paralización fue absoluta, confirmando el sindicato que el 100% de los agremiados se cruzó de brazos. Por su parte, la UCLA reportó aulas vacías en todos sus decanatos, estimando un impacto del 99%. Finalmente, en la UPEL la comunidad universitaria faltó en un 98%, una cifra respaldada por la directiva de Aproupel.
Más allá de las aulas vacías, la jornada estuvo marcada por la polémica en la sede oeste de la UPEL. Según denunció la dirigencia estudiantil y profesoral, comisiones de cuerpos de seguridad uniformados y armados ingresaron de forma irregular al recinto en dos oportunidades, a las 7:00 a. m. y a las 12:00 m. Los funcionarios se dedicaron a registrar material audiovisual y fotográfico del campus desierto, un acto que la dirigencia catalogó de inmediato como intimidación y una flagrante violación a la autonomía universitaria.
Las voceras gremiales advirtieron que esta agenda de conflicto no se va a detener y que la jornada de este martes es apenas el primer paso de un plan de protestas progresivas y paros escalonados. Los trabajadores universitarios aseguran que no volverán a la normalidad hasta que el Ejecutivo Nacional atienda cuatro demandas urgentes: sueldos dignos ajustados a la canasta básica, devolución de los beneficios contractuales eliminados, garantías reales en salud y la derogación inmediata del instructivo Onapre, al que culpan de la quiebra del salario.




