Mientras el foco mediático está puesto en la Copa del Mundo, un terremoto financiero sacude a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Autoridades estadounidenses, incluyendo al FBI y al Departamento de Justicia, han iniciado una investigación formal por presunto lavado de activos y fraude bancario que apunta directamente a la gestión de Claudio “Chiqui” Tapia y su equipo administrativo.
La investigación cobró fuerza durante el desarrollo del torneo mundialista, cuando agentes federales comenzaron a tomar testimonios clave en Washington DC y Miami. Según reportes periodísticos, el origen de la indagación se remonta a la información transmitida desde Argentina sobre posibles focos de riesgo en las operaciones financieras del organismo rector del fútbol nacional.
El eje de las pesquisas se centra en el uso del sistema financiero estadounidense para canalizar cientos de millones de dólares. Las autoridades investigan particularmente la gestión de al menos 260 millones de dólares a través de la empresa TourProdEnter LLC, la cual actuó como agente de cobro de la AFA.
Los hallazgos preliminares de la investigación detectaron un panorama alarmante:
- Fondos cuestionados: Cerca de 57 millones de dólares fueron distribuidos entre sociedades y beneficiarios sin una justificación económica clara, incluyendo giros a personas que recibían planes sociales y empresas vinculadas al entorno directo de Pablo Toviggino.
- Contratos bajo la lupa: Se analiza el flujo de dinero proveniente de contratos con multinacionales como Adidas y Warner, los cuales fueron procesados a través de firmas de terceros, incluyendo la de Javier Faroni.
- Alcance bancario: Las operaciones se realizaron a través de instituciones como Citibank, JP Morgan, Synovus, PNC Bank y Bank of America, lo que otorga a EE. UU. jurisdicción para investigar posibles delitos de fraude y lavado bajo sus propias leyes.
La agencia federal busca actualmente ampliar su círculo de testigos, incluyendo a exfuncionarios del gobierno de Javier Milei y otros involucrados en la supervisión de estas operaciones. Por su parte, la defensa de la AFA, encabezada por su embajador Tomás Regalado y el abogado Mariano Lizardo, ha pedido cautela y respeto a la presunción de inocencia, insistiendo en que el inicio de una investigación no implica una condena.
Este caso promete marcar un antes y un después en la transparencia de las gestiones del fútbol argentino, poniendo bajo la lupa internacional a los hombres fuertes detrás del manejo de la asociación en los últimos años



