En un movimiento que marca un hito inesperado en la política exterior venezolana, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha solicitado oficialmente al gobierno de Israel prolongar por dos semanas adicionales la estancia de su misión técnica en el país. Esta colaboración, enfocada en la emergencia tras los terremotos, rompe con casi dos décadas de distanciamiento diplomático y una histórica retórica de confrontación.
La extensión de la ayuda fue formalizada tras una reunión estratégica entre Rodríguez y el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar. Aunque la delegación llegó inicialmente con el propósito de apoyar en labores de búsqueda y rescate, la nueva fase de la misión será estrictamente técnica: los expertos israelíes se centrarán en la evaluación estructural de los edificios afectados en La Guaira.
El objetivo central de esta extensión es determinar, mediante diagnósticos especializados, qué edificaciones cumplen con las condiciones de seguridad necesarias para ser habitadas nuevamente y cuáles, por el contrario, representan un riesgo inminente y deben ser demolidas. Este mapeo técnico es fundamental para el plan de reconstrucción nacional, ante la incertidumbre de miles de familias que aún esperan respuestas sobre el destino de sus hogares.
Este acercamiento, mediado en instancias previas por la comunidad judía en el país, evidencia la prioridad del Ejecutivo por atender la crisis habitacional mediante asistencia internacional especializada, dejando en un segundo plano las diferencias ideológicas que marcaron la relación bilateral durante los últimos 17 años.



