La cifra de víctimas mortales tras el potente terremoto de magnitud 7,1 que sacudió la isla japonesa de Kyushu aumentó a 34 personas, según el reporte actualizado por las autoridades de la prefectura de Kumamoto. El sismo, registrado a primera hora del martes, también dejó un saldo de 86 heridos, distribuidos entre lesiones leves, moderadas y graves, de acuerdo con los registros de la cadena NHK.
Entre los puntos más críticos de la emergencia destaca el colapso y posterior explosión del centro comercial Aeon en la ciudad de Kashima, donde 12 personas lograron ser rescatadas con vida de entre los escombros. Asimismo, un incidente en una fábrica de papel de Yatsushiro —donde colapsaron chimeneas de extracción— cobró la vida de ocho personas, mientras equipos de rescate lograron poner a salvo a otra decena de trabajadores.
Ante la magnitud del desastre, más de 10.000 personas permanecen resguardadas en centros de evacuación. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ratificó el compromiso gubernamental con la entrega de indemnizaciones y la implementación de una estrategia de «ayuda proactiva», garantizando el envío preventivo de agua, alimentos, artículos de primera necesidad y vehículos eléctricos a las comunidades más golpeadas por el movimiento telúrico.





