El mercado cambiario venezolano está experimentando una transformación clave. Según el economista y socio de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, las recientes decisiones tomadas por el Banco Central de Venezuela (BCV) no solo apuntan a la estabilidad, sino que confirman un proceso de «normalización progresiva» que desafía las expectativas de nuevas restricciones.
Más oferta y menos trabas Lejos de limitar el acceso a divisas para personas naturales, la estrategia del ente emisor ha sido volcar más oferta al mercado. El anuncio de combinar las intervenciones tradicionales con la venta de divisas en efectivo, junto con una inyección proyectada de más de 1.869 millones de dólares para este mes de julio, marca una de las operaciones más robustas de los últimos años.
Para Grisanti, este despliegue ya está dando resultados visibles: la brecha cambiaria ha cedido terreno, cayendo por debajo del 20 %, una cifra que no se observaba desde 2024.
Libertad operativa: la clave del cambio Más allá de los montos, el especialista subraya un giro cualitativo en la relación entre el BCV y la banca. El experto destacó que las mesas de cambio del sistema financiero están operando con mayor autonomía. Un punto crítico ha sido la postura del Banco Central de respetar los precios determinados por la oferta y demanda bancaria, evitando la anulación de operaciones que anteriormente generaba fricciones en el mercado.
¿Qué sigue para completar la normalización? Aunque las señales son positivas, el analista de Ecoanalítica sostiene que la hoja de ruta aún tiene un pendiente importante. «El siguiente paso para completar esa normalización no es aumentar las intervenciones, sino permitir que el sistema financiero venda libremente las divisas que recibe en todos los segmentos del mercado», concluyó Grisanti.
Con esta hoja de ruta, las autoridades parecen estar enviando un mensaje de apertura que, de mantenerse, podría consolidar una dinámica cambiaria mucho más fluida y transparente en el corto plazo.



