El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos incrementó de forma drástica el cerco económico sobre La Habana. A través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el gobierno estadounidense oficializó este jueves la inclusión de la Unión Cuba Petróleo (conocida globalmente como CUPET), la principal empresa energética estatal de la isla, en su lista de entidades bloqueadas.
La medida punitiva fue ratificada de inmediato por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien utilizó sus plataformas digitales para justificar el bloqueo a las transacciones de la petrolera cubana. Según el jefe de la diplomacia norteamericana, la administración resolvió cortar los flujos financieros de CUPET bajo el argumento de que las cúpulas gobernantes en la isla presuntamente desvían y acaparan el combustible disponible para sostener privilegios, operar la logística de sus fuerzas de seguridad y subsidiar zonas turísticas exclusivas, en detrimento del suministro eléctrico del ciudadano común.
Esta penalización contra el sector energético es la continuación de una agresiva serie de sanciones emitidas recientemente por la Casa Blanca, las cuales ya han afectado de manera directa al mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, a su predecesor Raúl Castro, y a estructuras neurálgicas de la administración caribeña como el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Por su parte, el Ejecutivo cubano ha rechazado categóricamente estas acciones de Washington, calificándolas de un «bloqueo de facto» contra los suministros esenciales que ingresan a la nación. Desde La Habana se denunció que esta persecución al comercio de hidrocarburos representa un castigo colectivo sistemático contra la población de la isla.




