Una severa crisis de infraestructura mantiene bajo alerta al caserío El Mayal, en el municipio Palavecino, debido al colapso del sistema hidráulico en la quebrada Tabure. El problema se originó tras años de intervenciones estatales deficientes y decisiones urbanísticas erradas —como el decreto de la Zona Económica Especial en 2018 sobre un área de alta confluencia de aguas—, lo que destruyó los drenajes naturales y las lagunas agrícolas que operaban con éxito desde 1983.
El principal detonante del peligro actual son las fallas estructurales del nuevo Cajón de Paso, edificado en octubre de 2025 por el Ministerio de Transporte. La obra fue diseñada con tres celdas divididas por soportes intermedios que actúan como barreras físicas. Estos pilares retienen de forma constante troncos, sedimentos y desechos plásticos durante las crecidas, provocando taponamientos severos que amenazan con desbordar el cauce e inundar por completo a las viviendas de la comunidad.
La situación técnica llega a un punto crítico debido a una tubería fuera de servicio perteneciente a un viejo colector de cloacas de Hidrolara. Este cilindro de gran diámetro quedó abandonado en el sitio, atravesando la base de la estructura e impidiendo que se construyeran las aletas de concreto necesarias para encauzar el agua. Además, el tubo bloquea físicamente el paso, haciendo imposible el ingreso de retroexcavadoras u otra maquinaria pesada para realizar las labores de limpieza prioritarias.
Ante el riesgo inminente, un informe técnico desarrollado por el ingeniero Manuel Cols Briceño exige a las autoridades la ejecución urgente de cinco acciones correctivas. El plan contempla remover la tubería obsoleta de Hidrolara, eliminar unos minigaviones laterales deficientes y construir las aletas frontales para frenar la erosión del terraplén. Asimismo, el especialista urge a activar un plan de mantenimiento continuo y edificar, aguas arriba, una presa abierta tipo Guanape para retener los escombros antes de que colapsen el sistema de drenaje.





