El calvario de esta joya arquitectónica comenzó formalmente a finales de 2013, cuando sus puertas se cerraron de manera definitiva. Ese mismo año se ejecutó una opaca venta a inversores privados por una suma superior a los 1,5 millones de dólares de la época, una transacción realizada a espaldas de las autoridades locales. La presión inmediata de activistas y la Red de Cine del Estado Lara obligó al Instituto de Patrimonio Cultural a congelar cualquier remodelación en 2014, logrando además que el Concejo Municipal aprobara por unanimidad rescatar el espacio para la ciudad. Sin embargo, el decreto quedó en el papel.
La inacción de los entes gubernamentales dejó el recinto a merced del vandalismo. En diciembre de 2016, los residentes del centro de la ciudad denunciaron cómo camiones de reciclaje y decenas de personas vinculadas a los nuevos dueños vulneraron la protección legal, ingresando al cine para ejecutar un desvalijamiento masivo. En esa incursión desaparecieron piezas de va
Detrás de la imponente fachada Art Deco que aún adorna el casco central de Barquisimeto se esconde una trama de abandono, transacciones irregulares y desvalijamientos ilegales que mantienen en vilo al patrimonio cinematográfico de la región. El Cine Rialto, la única sala tradicional que resistió con gallardía durante siete décadas el auge de las grandes cadenas comerciales, se encuentra atrapado en un letargo institucional que impide su anhelada transformación en Teatro Municipal.
El calvario de esta joya arquitectónica comenzó formalmente a finales de 2013, cuando sus puertas se cerraron de manera definitiva. Ese mismo año se ejecutó una opaca venta a inversores privados por una suma superior a los 1,5 millones de dólares de la época, una transacción realizada a espaldas de las autoridades locales. La presión inmediata de activistas y la Red de Cine del Estado Lara obligó al Instituto de Patrimonio Cultural a congelar cualquier remodelación en 2014, logrando además que el Concejo Municipal aprobara por unanimidad rescatar el espacio para la ciudad. Sin embargo, el decreto quedó en el papel.
La inacción de los entes gubernamentales dejó el recinto a merced del vandalismo. En diciembre de 2016, los residentes del centro de la ciudad denunciaron cómo camiones de reciclaje y decenas de personas vinculadas a los nuevos dueños vulneraron la protección legal, ingresando al cine para ejecutar un desvalijamiento masivo. En esa incursión desaparecieron piezas de valor histórico invaluable, incluyendo las líneas de butacas y los proyectores originales que narraron la historia audiovisual de Barquisimeto desde finales de los años 30.
La herencia cinematográfica de Lara, que inició en la década de 1920 con espacios emblemáticos como el Circo Arenas o el Cine Bolívar —donde los larenses de antaño se congregaban bajo la luz de los primeros bombillos a esperar el periódico de Caracas—, corre el riesgo de perder su último bastión físico. Hoy en día, periodistas, cineastas y vecinos de la zona periférica insisten en que la protección legal ya no es suficiente; el Rialto urge de un presupuesto real de restauración para evitar que la memoria colectiva de los barquisimetanos termine demolida por el olvido.




