Coincidiendo con el pitazo inicial de la Copa del Mundo 2026 este jueves 11 de junio, entraron en vigor las profundas modificaciones reglamentarias aprobadas por la IFAB y promovidas por la FIFA. El organismo rector difundió un material explicativo para concientizar a las 48 selecciones sobre estas directrices, cuyo norte definitivo es erradicar las conductas discriminatorias, agilizar la dinámica de los partidos y combatir de forma severa la pérdida deliberada de tiempo.
Entre las medidas más drásticas destaca el uso de la tarjeta roja directa para cualquier jugador que se tape la boca con las manos, brazos o camiseta al momento de confrontar o discutir con un rival. Esta norma busca dotar de transparencia al juego y facilitar la detección de insultos racistas o discriminatorios, un tema que escaló a nivel global tras el polémico episodio entre Vinícius Jr. y Gianluca Prestianni en la Champions League. Bajo la misma premisa de disciplina, abandonar el terreno de juego como señal de protesta ante un fallo arbitral también se castigará con la expulsión inmediata.
El cronómetro será ahora el peor enemigo de la especulación. A partir de este torneo, los futbolistas dispondrán de un límite estricto de cinco segundos para ejecutar tanto saques de banda como saques de meta tras la señal visual del árbitro; de lo contrario, la posesión se otorgará al rival mediante un saque lateral o un tiro de esquina. Asimismo, las sustituciones tendrán que completarse en un máximo de 10 segundos. Si el futbolista relevado excede ese lapso para salir, su equipo se verá obligado a jugar provisionalmente con diez hombres, ya que el sustituto solo podrá ingresar tras cumplirse un minuto completo de juego real y en la siguiente interrupción.
El reglamento también busca frenar las simulaciones de lesiones: cualquier futbolista que interrumpa el partido para recibir asistencia médica en el césped deberá permanecer fuera de la cancha obligatoriamente durante un minuto completo una vez se reanude la acción. Finalmente, las herramientas tecnológicas ganan terreno, pues se autorizó la expansión de las competencias del VAR, sistema que ahora podrá intervenir para corregir segundas tarjetas amarillas dudosas, alertar sobre tiros de esquina mal sentenciados de forma rápida y sancionar agresiones físicas cometidas justo antes de que el balón ruede.




