Los habitantes de Barquisimeto y otras zonas del estado Lara reportan una nueva modalidad por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), la cual consiste en notificar los racionamientos eléctricos mediante mensajes de texto directos a los celulares. A través del número 8733, los usuarios reciben alertas que justifican los cortes debido a la «alta demanda» y prometen una duración estimada de cinco horas para la interrupción del servicio; sin embargo, la iniciativa ha generado más indignación que soluciones debido a la total falta de precisión en el cumplimiento de los horarios anunciados.
La principal queja de los larenses radica en que las horas sin luz casi nunca coinciden con el cronograma enviado a los teléfonos. Organizaciones vecinales y de monitoreo como ‘Activos por la luz’ han denunciado que los cortes reales en la entidad suelen superar ampliamente las seis horas consecutivas, rebasando el tiempo estipulado en las alertas oficiales. A este desfase se suma un problema de sincronización tecnológica, ya que muchos ciudadanos afirman que el mensaje de advertencia les llega a la bandeja de entrada cuando ya tienen horas a oscuras, convirtiendo la notificación en un recordatorio tardío y molesto de la parálisis productiva que sufren en sus hogares y comercios.
La ciudadanía ha manifestado que el problema de fondo no se resuelve simplemente avisando cuándo se suspenderá el suministro, sino ejecutando inversiones reales para estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional. El descontento social coincide con las recientes acciones gremiales y políticas en la región, como la exigencia formal interpuesta por el exdiputado Guillermo Palacios ante la Defensoría del Pueblo. En dicho documento, se insta urgentemente a las autoridades gubernamentales a realizar las evaluaciones técnicas necesarias para reactivar la planta termoeléctrica Argimiro Gabaldón, una infraestructura clave que podría mitigar la severa crisis energética que castiga a Lara desde hace meses.





