Los ciudadanos en Venezuela están pagando, en promedio, casi un 30% más por cada unidad de producto en comparación con el año pasado. Así lo reveló Pedro Quintana, socio fundador de la firma Atenas Grupo Consultor, durante su participación en la Asamblea de Consecomercio, donde detalló que a pesar de este entorno desafiante de precios, el consumo a nivel nacional registró un crecimiento positivo del 3,3% durante el primer trimestre de este año.
El análisis de la consultora destaca un cambio importante en la forma en que los venezolanos manejan su dinero. Actualmente, el transporte se ha convertido en el gasto número uno de los hogares, absorbiendo aproximadamente el 20% de los ingresos mensuales. Esta realidad golpea con fuerza a los estratos medio y medio-bajo, donde se ubica el 66% de la población del país, cuyos ingresos familiares conjuntos rondan apenas los 240 dólares al mes. En contraste, las familias de ingresos intermedios perciben unos 550 dólares, mientras que el sector de mayores recursos (el 7% de la población) supera los 1.300 dólares mensuales.
En cuanto a la dinámica de compras, el estudio refleja que el 40% de los ingresos de los hogares se destina directamente a productos de consumo masivo, priorizando la compra de proteínas. La mayoría de las transacciones se realizan en bolívares y las familias prefieren gastarlos rápido. Para el día a día, la tendencia es hacer mercados pequeños de reposición semanal en bodegas, abastos y panaderías por su cercanía; mientras que los supermercados y grandes cadenas se dejan para compras más planificadas, impulsadas además por el uso de métodos de pago fraccionado (crédito o cuotas).
Finalmente, Quintana apuntó que los supermercados y farmacias ganaron terreno este año, pasando de captar el 35% del gasto en 2025 al 41% en los primeros meses de 2026. Asimismo, destacó que los productos nacionales se siguen consolidando en los anaqueles, desplazando de forma sostenida a los bienes importados desde hace cuatro años. Ante este mercado que se mantiene activo pero condicionado por los precios, el consultor señaló que las empresas locales tienen el reto de evaluar cómo competir mejor sin perder clientes.




