El estado Lara retrocede a sus niveles más críticos de inestabilidad energética. Según el último balance del Observatorio Ciudadano Activos por la Luz, este martes 5 de mayo se contabilizaron 31 interrupciones del servicio eléctrico, una cifra récord que no se observaba en la entidad desde octubre de 2024. El informe no solo alerta sobre la frecuencia, sino sobre la prolongada duración de los cortes, que promedian las 4 horas y 23 minutos.
El municipio Iribarren se posiciona como el epicentro de la crisis, concentrando 23 de los 31 cortes registrados. Los datos son alarmantes: solo en este municipio se acumularon más de 96 horas de oscuridad en una sola jornada, afectando sectores como El Cují, donde los racionamientos superaron las 9 horas totales. Por su parte, el municipio Palavecino sumó 34 horas de interrupción distribuidas en siete sectores, mientras que Simón Planas y Andrés Eloy Blanco reportaron bloques de 5 horas continuas.
El impacto económico ha escalado a niveles insostenibles para el sector comercial. Pequeños empresarios y emprendedores enfrentan el dilema de continuar operativos bajo constantes fluctuaciones de voltaje y la pérdida directa de mercancía. Casos como el de comerciantes en el sector Ruiz Pineda, quienes han tenido que retirar productos perecederos de su inventario para evitar la quiebra tras perder su producción por falta de refrigeración, ilustran el drama financiero que acompaña a la crisis.
Este recrudecimiento del racionamiento, que en muchos casos supera las cinco horas consecutivas, mantiene a la población en un estado de alerta emocional y económica. Sin un pronunciamiento oficial que explique el incremento de las fallas, los larenses enfrentan un escenario donde la planificación diaria es imposible y la protección de los electrodomésticos se ha convertido en una batalla perdida contra el precario sistema eléctrico regional.





