Ante la preocupación surgida por los recientes brotes de la variante Andes del hantavirus en la región, el reconocido infectólogo venezolano, Julio Castro, ofreció un parte de tranquilidad a la población. En entrevista radial, el especialista aseguró que, debido a las características biológicas del patógeno, es técnicamente improbable que este virus desencadene una crisis sanitaria de escala mundial similar a la del COVID-19.
Baja transmisibilidad vs. Alta letalidad Castro explicó que la principal barrera para una expansión masiva es la baja eficiencia de contagio del hantavirus. A diferencia del coronavirus, que se transmite por aerosoles con gran facilidad, el hantavirus requiere de un contacto físico estrecho y prolongado.
Paradójicamente, su alta tasa de mortalidad (estimada en un 30%) también actúa como un freno epidemiológico. «Cuando un virus es tan agresivo, tiende a ‘quemarse’ rápido», señaló Castro, explicando que el paciente suele quedar incapacitado o fallecer antes de poder circular y contagiar a un número significativo de personas.
Situación Regional y en Venezuela El especialista destacó que países como Argentina tienen amplia experiencia en el manejo de la cepa Andes, habiendo registrado 41 casos en lo que va de año bajo un control epidemiológico estricto. En cuanto a Venezuela, recordó que el país no presenta indicios de alerta, manteniendo los antecedentes de este virus limitados a casos aislados ocurridos hace casi una década en el estado Portuguesa.
Sintomatología y Tratamiento El hantavirus inicia como un cuadro viral común (fiebre y malestar), pero puede derivar rápidamente en insuficiencia renal o respiratoria. Al no existir un tratamiento antiviral específico, Castro subrayó que la clave de la supervivencia reside en el soporte vital temprano:
- Hidratación rigurosa.
- Ventilación mecánica precoz para proteger pulmones y riñones.
Se espera que el brote actual en el sur del continente quede contenido en un periodo no mayor a un mes y medio, con un número reducido de afectados.




