Lo que inició como una humedad superficial se ha transformado en un socavón de dimensiones considerables que amenaza con expandirse. Según los habitantes y comerciantes de la zona, la rotura de una tubería de aguas blancas hace más de dos semanas debilitó la base de la vía, provocando que el asfalto colapsara. El constante desperdicio de agua potable ha agravado la inestabilidad del terreno, generando preocupación por posibles daños en las fundaciones de las viviendas y locales cercanos.
Ante la falta de respuesta por parte de las cuadrillas técnicas, a pesar de los múltiples reportes realizados por la comunidad, los ciudadanos han tenido que recurrir a medidas desesperadas. Para evitar que los vehículos caigan en el hueco —especialmente durante la noche debido a la escasa visibilidad—, se han colocado cauchos, cajas de cartón y restos de materiales como advertencia visual.
Los afectados señalan que esta señalización improvisada es la única barrera que protege a los conductores de sufrir daños mecánicos graves o lesiones personales. La comunidad insiste en que el flujo vehicular por esta zona es constante y que la precaria situación de la vía representa una trampa mortal para motorizados y peatones.
Finalmente, los residentes del sector reiteran su llamado urgente a los organismos competentes en materia de vialidad y acueductos. Advierten que la solución no debe limitarse a un bacheo superficial, sino que requiere la sustitución definitiva de la tubería dañada para detener la filtración y devolver la seguridad vial a este punto neurálgico de Barquisimeto.





