La crisis eléctrica que azota a Venezuela está pasando factura directa al principal motor económico del país. Susana Brugada, gerente de asuntos corporativos de Chevron en Venezuela, advirtió que las constantes fallas en el servicio eléctrico nacional están afectando de forma severa la producción de crudo, lo que representa un freno mayúsculo para los planes de reconstrucción de la industria petrolera local.
La ejecutiva explicó de manera gráfica el impacto inmediato de la inestabilidad del sistema: “Cada fliqueo de luz nos puede tumbar 40 pozos petroleros de un solo pestañazo y no es que volvió la luz y se levantaron los pozos». Durante una entrevista televisiva, Brugada enfatizó que esta problemática se ha traducido en una merma constante, real y significativa para la producción nacional de hidrocarburos.
Según detalló la alta ejecutiva, la situación es especialmente crítica en la Faja Petrolífera del Orinoco, la mayor fuente de crudo de la nación sudamericana. A diferencia del estado Zulia, donde la industria petrolera cuenta con su propio sistema de generación de energía, las operaciones en la Faja carecen de esa independencia y dependen por completo de la vulnerable red eléctrica pública.
Esta advertencia coincide con un repunte considerable de los cortes de luz en las últimas semanas, afectando principalmente al interior del país, donde los planes de racionamiento se extienden hasta por seis horas diarias, incluso durante la noche. Aunque el Ministerio de Energía Eléctrica informó el pasado 7 de mayo que realiza maniobras para estabilizar el sistema tras alcanzar una demanda récord de 15.579 megavatios —la cifra más alta en nueve años—, la ciudadanía asegura no percibir mejoras significativas.


