Un drástico operativo de seguridad interrumpió este sábado la velada anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, cuando agentes federales retiraron de urgencia al mandatario Donald Trump y a su esposa Melania, además de varios integrantes del gabinete ministerial, luego de percibirse estallidos similares a descargas de armas de fuego en las inmediaciones del recinto. De acuerdo con testimonios de cronistas presentes en el lugar, los ruidos se originaron en las afueras del gran salón del Hotel Hilton, donde el núcleo del poder ejecutivo ocupaba la plataforma principal momentos antes de ser puestos a salvo por su escolta ante la posible amenaza.
La evacuación alcanzó igualmente a figuras prominentes de la administración, tales como los encargados de las carteras de Exteriores, Marco Rubio; Finanzas, Scott Bessent; y Defensa, Pete Hegseth. Mientras el caos se apoderaba de la estancia, efectivos adicionales del cuerpo de protección tomaron posiciones estratégicas y, tras un breve periodo de incertidumbre, ordenaron el desalojo total de los presentes, declarando oficialmente el espacio como zona de investigación criminal bajo custodia policial.
Esta tradicional ceremonia, que se efectúa cada cierre de abril en la capital del país, congrega habitualmente a más de dos millares de personalidades de la política, la diplomacia y la comunicación con el propósito de recolectar activos económicos y exaltar las garantías constitucionales de libre expresión. El evento suele distinguirse por un intercambio de alocuciones satíricas entre el jefe de Estado y un humorista profesional, aunque el formato ha enfrentado cuestionamientos por la excesiva cercanía entre la prensa y los funcionarios a quienes deben fiscalizar.
La costumbre, iniciada hace más de un siglo por una agrupación nacida en 1914, ha contado con la presencia de casi todos los líderes del país desde la década de 1920. Notablemente, Trump había evitado participar durante su gestión anterior y el ejercicio previo, rompiendo una inercia que solo se vio alterada en el pasado por la exclusión de género hasta 1962 o por la ausencia forzada de Ronald Reagan en 1981, quien debió ausentarse tras sufrir un atentado contra su vida, limitándose a intervenir vía telefónica.
Para esta edición, el político republicano decidió poner fin a su distanciamiento con el gremio periodístico y levantó las restricciones que impedían a sus colaboradores asistir a la cita. Según sus propias declaraciones de hace unas semanas, aceptó el convite tras años de tensiones con los medios, influenciado posiblemente por un cambio en la programación que sustituyó la comedia ácida de un humorista por el espectáculo de un mentalista, evitando así las burlas directas que tanto le desagradaban en encuentros anteriores.





