A menos de 100 días para el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el sector hotelero de Estados Unidos enfrenta una crisis inesperada debido a una drástica caída en la demanda de reservas internacionales. Lo que se proyectaba como un evento de crecimiento económico histórico ha dado un giro hacia la baja, obligando a las principales cadenas y hoteles boutique en las ciudades sede a reducir sus tarifas hasta en un tercio de su valor original para intentar atraer a un público esquivo.
Expertos del sector turístico y gestores hoteleros, como Lior Sekler de HRI Hospitality, señalan que el entusiasmo global por visitar el país ha disminuido significativamente. Esta retracción del turismo extranjero se atribuye directamente al clima político actual bajo la administración de Donald Trump. El endurecimiento de las políticas migratorias, las constantes redadas del ICE y las crecientes restricciones en el proceso de visado han proyectado una imagen de «hostilidad» que, según los analistas, está ahuyentando a los aficionados internacionales que planeaban asistir a la cita mundialista.
La situación se ha visto agravada por factores externos, como la inestabilidad derivada del conflicto con Irán y una desaprobación generalizada hacia la gestión presidencial, que alcanza el 63% según sondeos recientes. Ante la falta de ocupación, la propia FIFA ha comenzado a liberar miles de habitaciones que mantenía reservadas en sedes estratégicas como Miami, Dallas y Filadelfia. Según datos de Lighthouse Intelligence, el fenómeno de «pánico» en los precios refleja una realidad innegable: la demanda no está cumpliendo con las expectativas generadas hace años.
El impacto de las políticas de seguridad nacional y control fronterizo está pasando factura al sector servicios, que ahora paga el precio de una imagen internacional deteriorada. Si la tendencia de restricciones y tensiones políticas se mantiene, existe el riesgo de que el Mundial 2026 no sea recordado por su éxito deportivo o récords de asistencia, sino por la notable ausencia de visitantes extranjeros y el vacío en la infraestructura turística que el país preparó para la ocasión.




