Ante la proximidad del Día del Trabajador, crece la expectativa y la incertidumbre en Venezuela sobre el anuncio del nuevo ajuste salarial por parte del Ejecutivo Nacional. En un contexto de inflación persistente, expertos analizan la brecha entre la necesidad urgente del trabajador y la realidad fiscal del Estado, advirtiendo que un aumento sin estrategia integral podría ser contraproducente.
El economista y contador Wolfang Hevia señala que, si bien el salario debería oscilar idealmente entre los 200 y 500 dólares, el camino para alcanzar dicha cifra debe ser paulatino para evitar una espiral inflacionaria inmediata. «Los aumentos deben ser progresivos; se podrían realizar hasta seis ajustes al año para permitir que la economía se estabilice», explicó el especialista, enfatizando que la recuperación del poder adquisitivo depende también de factores como el control de la corrupción y el saneamiento institucional.
El análisis destaca que, en la práctica, el sector privado ya ha desestimado el salario mínimo oficial para poder retener mano de obra, aunque los montos actuales siguen siendo insuficientes para cubrir la canasta básica. Hevia sostiene que, dado que los servicios, impuestos y combustible están anclados a la moneda extranjera, el sueldo debería seguir la misma ruta de indexación, siempre acompañado de una estricta contraloría estatal para evitar distorsiones en los precios.
Finalmente, el experto advirtió que de no cumplirse las expectativas de ajuste, los sectores más vulnerables —como los pensionados y personas con discapacidad— serán los más afectados, e instó a la ciudadanía a mantener una postura de ahorro y comparación de precios frente a la volatilidad del mercado.





