El Deportivo Lara atraviesa su momento más delicado de la temporada tras pactar sin goles frente al Ureña Sport Club. El conjunto crepuscular dejó una imagen preocupante en su visita al Estadio El Caney, donde la falta de generación de juego fue la protagonista absoluta: el equipo rojinegro finalizó los 90 minutos sin lograr un solo remate directo al arco rival, una estadística que refleja la profunda desconexión ofensiva que padece actualmente la plantilla.
A pesar de que el Ureña no ha logrado hacer de su casa un fortín en este torneo, los locales se mostraron superiores y generaron más de cinco ocasiones claras de peligro. La derrota solo pudo evitarse gracias a la actuación heroica del portero Luis Curiel, quien con intervenciones determinantes mantuvo el cero en su valla y rescató un punto que, dado el desarrollo del encuentro, terminó siendo un premio excesivo para el rendimiento mostrado por los visitantes.
La crisis de resultados comienza a pesar en el vestuario dirigido por José María Morr, que ya suma tres jornadas consecutivas sin conocer la victoria, producto de dos empates y una derrota. Esta racha negativa llega en el momento más inoportuno del campeonato, encendiendo las alarmas en la institución y sembrando dudas razonables sobre la capacidad del equipo para cumplir con el objetivo estratégico de ascender a la primera división del fútbol venezolano.
El panorama se complica aún más al observar la tabla de posiciones de la zona occidental. Los triunfos recientes de Academia Puerto Cabello B y Yaracuyanos han desplazado al Deportivo Lara hasta la quinta casilla; aunque el equipo se mantiene igualado en puntaje con sus competidores directos, la diferencia de goles lo sitúa actualmente fuera de los puestos que dan acceso a la siguiente ronda, obligando al «Depor» a buscar una reacción inmediata en la próxima fecha para no quedar marginado de la pelea por el título.




