Los habitantes del sector Hato Arriba, ubicado en el municipio Morán del estado Lara, han alzado su voz de protesta ante el crítico estado de las vías de acceso, situación que se ha tornado insostenible tras las intensas precipitaciones registradas recientemente en la región. Según denuncian los residentes, el deterioro de la infraestructura vial no es un problema nuevo, sino una deficiencia histórica que ha alcanzado un punto de quiebre, dejando a la comunidad en una situación de alta vulnerabilidad.
A través de diversos registros audiovisuales compartidos por los afectados, se ha podido constatar la gravedad del escenario. Las imágenes muestran no solo el agrietamiento y la pérdida de la capa asfáltica, sino también la peligrosa crecida de un río local, cuyo caudal amenaza con desbordarse hacia las zonas habitadas. Esta situación de riesgo inminente mantiene en vilo a las familias, quienes temen quedar totalmente incomunicados ante la falta de una respuesta técnica inmediata.
El impacto de este colapso trasciende la movilidad básica, golpeando directamente el corazón productivo de la zona. Los agricultores locales han manifestado su incapacidad para trasladar las cosechas hacia los centros de distribución, lo que pone en riesgo meses de trabajo y el sustento económico de cientos de familias. De igual forma, la actividad turística —pilar fundamental para los pequeños emprendedores de Hato Arriba— se encuentra paralizada debido a la imposibilidad de tránsito seguro para los visitantes.
Ante la urgencia del caso, la comunidad hace un llamado público y enérgico a la Gobernación del estado Lara y a los organismos de infraestructura competentes. Exigen una inspección técnica inmediata para evaluar los daños estructurales y la ejecución de un plan de reparaciones que devuelva la seguridad a las vías terrestres, antes de que las lluvias continúen agravando los daños o se produzca una emergencia de mayores proporciones.





