Te extrañaré, papá. Porque estuviste ahí para enseñarme y transmitirme valores, porque nos querías y te entregabas en cuerpo y alma por nosotros. Gracias por todo lo que me diste porque de ti me queda lo mejor que podía quedarme: recuerdos maravillosos.
“No hay ni un solo día que no me acuerde de ti, papá. Si cada vez que te pienso brotase una flor, caminaría toda la vida sobre un inmenso jardín”.
Te llevaremos por siempre en nuestro corazón, tu esposa, hijos y nietos.
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