Por: araquewilmerww
Dedicación y legítima vocación de servicio son dos de los muchos aspectos que definen al Dr. Argimiro Bracamonte, ya que no sólo se dedicó a ser Profesor Universitario, médico Pediatra, Cardiólogo y Neumonólogo, sino que también se avocó a resolver problemas ambientales, culturales y hasta políticos, demostrando profundo interés en cada cargo ejercido.
Hijo de Don Blas Bruni y Doña María Bracamonte, nace en Anzoátegui, Municipio Morán del Estado Lara, el 08 de diciembre de 1914, por lo que éste año estaría cumpliendo 103 años, pero un linfoma lo lleva a la muerte en septiembre de 1988.
Realizó estudios Superiores en Suiza, Italia y Francia. Se graduó de Médico Cirujano, ejerció el cargo de Rector de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), durante 7 años logrando ampliar el patrimonio de dicha Institución educativa, tanto desde el punto de vista material como académico; ejerció como Gobernador del Estado Lara, etapa en la cual promueve la creación de FUNDALARA, dotando de acueductos y de viviendas rurales a varias poblaciones larenses, manifestando así su preocupación por la higiene ambiental, también fue Senador, Diplomático en Francia y Concejal del Municipio Iribarren.
Desde 1970 fue Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela y desde 1971 ingresó como Individuo de Número del Centro de Historia Larense. Entre 1984 y 1988 ejerció el cargo de Director de la Comisión de Asuntos Ecológicos de la Fundación Amigos de Barquisimeto, paralelamente pertenecía a la Comisión Coordinadora FUNDACULTURA, cargo que ejercía como Concejal del antiguo Distrito Iribarren, hoy Municipio Iribarren.
Como si todo esto fuera poco, éste hombre nacido en las entrañas de nuestro Estado Lara, fue un escritor de lírica prosa y depurado estilo, orador de elocuente verbo, siempre defensor de la justicia y la paz.
Según los archivos de la UCLA, fue un Maestro por excelencia, quien a través de su diálogo en permanente señalamiento de los supremos valores, su vasta formación académica – científica, su pasión por los libros y el saber, lo llevaron a poseer una sólida y bien sedimentada cultura humanística que unida a sus profundas convicciones éticas y religiosas, lo orientaron a una concepción más humana y cristiana de la vida, lo que nos permite asegurar que fue un talento de exportación, que prefirió servir a su país, especialmente a su Estado Lara.
Autor: Wilmer Araque
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