Por: @araquewilmerww
Nace en 1941, en un lugar bien escondido de El Tocuyo conocido como El Buga. “Esos eran puros cerros muy apartados que cuando se produjo el terremoto uno veía que se abrían y mataban a los animalitos, yo estaba chiquita pero aun lo recuerdo”
Estas palabras de Doña Estilita del Carmen Pérez de Pérez, una artista popular especializada en tejer con una planta conocida como Enea, enmarcan una conversación muy amena que denota la sencillez y humildad de éste personaje larense cuando evoca sus orígenes antes de llegar al caserío El Toro, una población muy cercana a EL Eneal donde se muda posteriormente hace más de 60 años.
Se traslada desde El Buga, en compañía de sus 15 hermanos y respectivas familias. Empieza a levantar la suya que tampoco fue muy corta, porque procrea siete hijos. Trabaja el campo junto a su esposo, un hombre que recuerda como un ser bondadoso que no conocía la mezquindad. Trae consigo conocimientos básicos de tejido que ya realizaba con una palma muy blanca, parecida a una paja, extraída en esos lejanos parajes donde nació, sin embargo en ésta nueva etapa de su vida comienza a trabajar en el internado de menores ubicado en El Eneal donde permanece 8 años hasta que la botaron por no tener el carnet del partido político que gobernaba, sin importar que el hijo mayor apenas contaba con nueve años de edad y para ese momento estaba viuda, su amado esposo había muerto de una infección pulmonar.
Para poder sacar adelante a sus hijos se dedica a lavar y a planchar ajeno, y según sus propias palabras “Sin importar largar hasta las uñas”, también lavaba platos y limpiaba en el único Restaurante del lugar llamado El Samán. Respecto a sus hijos comenta: “Yo los ayudé hasta el bachillerato, de ahí pa´ca por lo menos se ayudaron con cursos y bromas que hicieron, lo importante era que tuvieran un trabajo”, porque cree firmemente en que: el trabajo edifica al ser humano.
Desde muy joven demuestra sus habilidades artesanales y una gran creatividad. Es despierta, vivaz (Condiciones que no ha perdido a sus 76 años), se interesa en varios cursos que dictaba una señora de otro caserío cercano llamado Perarapa, y comienza con el de arcilla. El hecho más curioso es que no tenía ni para comprar el material cosa que le importó muy poco, ya que se conformaba con las sobras que le daba otra participante hasta que lo culminó.
Trabajó mucho tiempo con la arcilla, pero no continuó porque, en primer lugar, para poder hornear debía trasladarse hasta la Casa del Artesano ubicada en Duaca y a consecuencia del ir y venir sus creaciones se rompían. Como corolario de la situación, Doña Estilita nos cuenta que cuando llegaba al lugar debía ayudar a regar todas las matas del lugar como una “forma de pago o colaboración” y cierto día, por no hacer el trabajo tan rápido como lo exigía el encargado del lugar, la regañó de muy mala manera, situación que la hizo molestar tanto que no le importó dejar sus pertenencias en la Casa del Artesano y hacerla desistir de trabajar con la arcilla, ya que no tenía que soportar malos tratos de nadie.
Entre una cosa y otra comienza a trabajar con la Enea. Diseña pañitos, sombreros, centros y caminos de mesa y le empieza a ir muy bien, lo que le permite comprar toda la dotación para que su hijo mayor, quien la ayudaba con los ingresos familiares, pudiera ingresar a la Escuela de Guardias Nacionales, costear los viajes para visitarlo en la ciudad de Maracay y seguir apoyando al resto de sus hijos. A medida que estiliza su trabajo se dedica a elaborar muñecas, flores, gorras y todo lo que su imaginación le permite. Se da cuenta que puede enseñar a otras personas y se dispone a dar cursos.
Su preocupación por la formación de nuevos talentos, divulgación de conocimientos y amor por un pueblo que la adoptó como una más, la han llevado a ser admirada y respetada por propios y extraños como otra enealeña orgullosa de esa tierra que tantas satisfacciones le ha brindado, tanto es así que en 1980 representa al Municipio Crespo en la Feria Internacional de Tintorero y se hace merecedora del galardón Artesana del Año.
Muchos años ha pasado doblegando a una hermosa planta, que crece bajo el abrigo de las lagunas o ciénagas que se forman en éste pueblo al Noreste del Estado Lara, la cual bajo el candor de sus manos realza su belleza natural y se transforma en arte popular, en arte de calle, en historia, tan es así que por eso podemos afirmar que Doña Estilita del Carmen Pérez de Pérez, es una artista de la Enea.
Autor: Wilmer Araque
Tw: @waraque1
IG: @araquewilmerww
Fuentes consultadas:
Entrevista personal realizada el día 12-03-2017.
Testimonio del Prof. Alirio Enrique Giménez Herrera, Director de la Casa de la Cultura, El Eneal, Estado Lara


