El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, inició este martes una visita oficial a Venezuela enfocada en redefinir el mapa energético bilateral, la cual prevé materializarse en un nuevo contrato para la corporación Chevron en la faja del Orinoco.
De acuerdo con fuentes de la administración de Donald Trump, la agenda contempla que Chevron anuncie la incorporación de nuevos yacimientos de crudo pesado en el estado Carabobo con el propósito de escalar sustancialmente la capacidad de extracción. El viaje coincide con conversaciones avanzadas para que el gobierno de transición venezolano suministre entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo al mercado estadounidense, bajo un esquema que autoriza a Caracas a reinvertir los dividendos directamente en la modernización de su infraestructura petrolera.
La estrategia de la Casa Blanca busca impulsar la producción venezolana hacia estándares históricos previos al chavismo, incrementar la presencia de empresas aliadas y estabilizar los precios de los combustibles de cara a los comicios legislativos de mitad de período en EE. UU. Desde Washington recalcaron que estos recursos económicos son fundamentales para consolidar la estabilidad interna, un requisito previo antes de estructurar un nuevo poder electoral y convocar a elecciones libres.






