Los habitantes del municipio Palavecino tomaron las calles este lunes para exigir el cese de los prolongados cortes eléctricos que mantienen al sector productivo y a los servicios esenciales al borde del colapso.
Desde tempranas horas de la mañana, comerciantes, dirigentes comunitarios y familias se movilizaron en una jornada de protesta pacífica que recorrió puntos neurálgicos, iniciando en la avenida Libertador, pasando por la sede de la Alcaldía y culminando ante las oficinas de Corpoelec, en la entrada de Cabudare.
El descontento ciudadano se fundamenta en una realidad insostenible. Según los manifestantes, la inestabilidad del servicio eléctrico ha asfixiado la actividad económica local. Pequeños comerciantes, emprendedores y trabajadores que dependen de la modalidad remota denunciaron que sus fuentes de ingresos se ven interrumpidas intempestivamente a diario, lo que califican como una «sentencia de muerte» para la economía del municipio.
Más allá del daño financiero, los vecinos alertaron sobre la grave crisis humanitaria que se gesta en los hogares. «La vulnerabilidad de nuestros adultos mayores y personas con condiciones médicas especiales es alarmante; sus vidas dependen de equipos que requieren electricidad constante», expresaron los afectados durante el recorrido.
La movilización contó con el apoyo de la dirigencia local de Vente Venezuela. Manuel Díaz, coordinador territorial municipal, acompañó a la sociedad civil y calificó la crisis como producto de una «gestión desastrosa e ineficiente» que ha dilapidado los recursos del Estado.
«Esta situación vulnera los derechos más básicos. Seguiremos acompañando a los vecinos de manera incondicional porque no permitiremos que la salud y la economía de nuestra gente sigan siendo sacrificadas por la inoperancia», enfatizó Díaz.
Los ciudadanos, provenientes de distintas parroquias de Palavecino, dejaron claro que su voz no se apagará con la jornada de este lunes. Han ratificado su compromiso de mantener la contraloría ciudadana y las acciones de calle hasta obtener respuestas concretas. Para los residentes, la situación ha llegado a un punto de quiebre donde la paciencia se ha agotado y la exigencia de soluciones inmediatas es la única hoja de ruta posible.







