El impacto del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el noroeste de Colombia continúa dejando balances desoladores. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) actualizó las cifras oficiales, elevando a 285 los fallecidos, a 3.975 los heridos y manteniendo un registro de 354 personas desaparecidas.
David Tamayo, director de la UNGRD, reconoció que el margen de tiempo para hallar supervivientes bajo los escombros se reduce de forma crítica. No obstante, ratificó que las labores de rescate no se detendrán hasta dar con el paradero de todos los reportados como desaparecidos o recuperar sus cuerpos. Paralelamente, el Instituto Nacional de Medicina Legal ha recibido 260 cuerpos, de los cuales 246 ya fueron identificados, incluyendo a 17 menores de edad.
El movimiento telúrico, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), ha dejado más de 102.000 personas afectadas y cerca de 45.000 familias damnificadas. La infraestructura nacional sufrió graves estragos, destacando más de 86.000 viviendas entre averiadas y destruidas, además de colapsos en 121 edificaciones, afectaciones en redes viales, puentes, cinco aeropuertos, 236 centros de salud y más de 2.100 centros educativos.
Ante la magnitud de la crisis, el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, anunció que el Ejecutivo ya ha trazado una hoja de ruta para la reconstrucción de las zonas devastadas, articulando esfuerzos entre el Gobierno central, gobernaciones, alcaldías y el sector privado. Como primer paso operativo, se desplegará un equipo técnico coordinado por la UNGRD para realizar un diagnóstico preciso que determine qué edificaciones requieren demolición total para proyectos de vivienda nueva y cuáles son aptas para procesos de mejoramiento.







