La crisis que atraviesa Boca de Aroa, en el estado Falcón, ha alcanzado un nuevo nivel de emergencia. Apenas 16 días después del devastador sismo del 24 de junio, los habitantes del sector Cayumar enfrentan ahora el desbordamiento del caño Los Ingleses, una situación que ha puesto en riesgo a las familias que ya se encontraban damnificadas por el movimiento telúrico.
Lo que más alarma a la comunidad es el carácter inexplicable del suceso: el agua comenzó a ingresar a las viviendas sin que se registraran precipitaciones en la zona de Tucacas. Este aumento inusual del caudal ha desconcertado a los residentes, quienes señalan que este fenómeno está agravando la fragilidad de un sector que ya contaba con estructuras comprometidas y viviendas seriamente afectadas por el terremoto.
«¡Hoy no dormimos!», es el grito de angustia que se repite entre los vecinos, quienes se encuentran en estado de alerta constante intentando proteger sus escasas pertenencias de la corriente. La combinación de los daños previos causados por el sismo y esta repentina inundación ha sumido a la población en una profunda zozobra, ante la falta de una explicación oficial sobre el origen del incremento del caudal.
El desbordamiento del caño Los Ingleses añade una capa adicional de vulnerabilidad a un área que lucha por recuperarse. Ante la falta de respuesta inmediata y la incertidumbre climática, los habitantes exigen la presencia de las autoridades competentes para evaluar la magnitud del daño y garantizar la seguridad de las familias que, en medio de la emergencia nacional, hoy ven sus hogares nuevamente bajo el agua.



