Durante una rueda de prensa en Ankara, en el marco de la cumbre de la OTAN, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó directamente los recursos energéticos de Venezuela con la capacidad petrolera de su país. Al ser consultado sobre sus políticas internacionales, el mandatario aseguró que, al integrar las reservas venezolanas con las estadounidenses, Washington posee hoy el mayor potencial de crudo a nivel global.
Las declaraciones, realizadas junto al presidente turco Recep Tayyip Erdogan, volvieron a centrar la atención en la geopolítica energética de la región. Aunque Trump negó que el interés energético fuera el motor principal de la intervención iniciada en enero —que resultó en el arresto de Nicolás Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta designada—, sus palabras sugieren una nueva interpretación sobre el alcance de la presencia estadounidense en Venezuela. Según Trump, el objetivo de las operaciones militares en el país suramericano y las presiones internacionales se justificaron inicialmente por la crisis institucional y temas de seguridad nacional.
En el mismo encuentro, el presidente estadounidense aprovechó para abordar temas de la agenda global, incluyendo la tensa situación con Irán y la guerra entre Rusia y Ucrania. Sobre el conflicto en suelo ucraniano, Trump mostró optimismo respecto a una posible salida diplomática. “Creo que los dos quieren llegar a un acuerdo”, señaló al referirse a Volodímir Zelenski y Vladimir Putin, confirmando que sostendrá reuniones bilaterales en la cumbre de la OTAN para impulsar una tregua definitiva.
El mandatario reiteró que la estabilidad energética estadounidense es ahora un factor determinante en su política exterior, marcando una posición de fuerza desde la cumbre de la alianza atlántica mientras su administración busca consolidar su influencia en mercados clave tras los recientes cambios políticos en Caracas.



