El impacto del cambio climático obliga a una reingeniería en la planificación urbana local. Con el objetivo de blindar la infraestructura vial del municipio Palavecino ante eventos climatológicos extremos, el presidente de la Comisión Técnica Permanente de Ambiente y Ecosocialismo, concejal Hermes Paradas, propuso la creación urgente de una matriz técnica que evalúe las condiciones reales de las calles, avenidas, sistemas de drenaje y la red de puentes de la jurisdicción.
El edil parróco argumentó que las variaciones ambientales globales exigen adelantarse a las contingencias con base en criterios científicos, desterrando la improvisación en la administración de los servicios públicos. Los informes de vulnerabilidad vial recopilados por la comisión parlamentaria serán elevados a mesas técnicas especializadas para diseñar soluciones de infraestructura que soporten los nuevos patrones de precipitaciones en la región crepuscular.
El proyecto para conectar a Agua Viva con El Manzano
Una de las prioridades de esta agenda preventiva se concentra en resolver el aislamiento vehicular de la parroquia Agua Viva, una comunidad que en la actualidad cuenta con una única arteria de acceso y desalojo:
- La propuesta vecinal: Reactivar y adecuar técnicamente la antigua carretera que comunica a Agua Viva con el sector El Manzano del municipio Iribarren.
- Aval gremial: El proyecto cuenta con el respaldo público del Colegio de Ingenieros del estado Lara, representado por el ingeniero Julio Gutiérrez, por considerarlo viable y estratégico.
- Alivio del tráfico: El despliegue de esta ruta alterna permitiría canalizar los flujos automotores hacia el centro de Barquisimeto en pocos minutos, descongestionando los cuellos de botella habituales y ofreciendo una vía de escape segura ante emergencias ambientales.
Para concretar el diseño definitivo de la obra, Hermes Paradas propuso incorporar de manera activa a la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y a los gremios profesionales de la entidad. Las mesas de trabajo conjuntas se encargarán de auditar los suelos, las pendientes y los requerimientos hidráulicos de la zona, adaptando el proyecto vecinal a los estándares de resiliencia necesarios para mitigar los efectos tangibles del cambio climático.






