El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sometió este martes a un examen médico en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en la periferia de Washington. La revisión ocurre a pocas semanas de que el mandatario cumpla 80 años y en un escenario marcado por el escrutinio público sobre su capacidad física y cognitiva.
Desde la Casa Blanca se apresuraron a calificar la visita como un chequeo «rutinario y preventivo, tanto médico como dental». Horas más tarde, el propio Trump recurrió a su red Truth Social para asegurar en mayúsculas que todo salió «PERFECTO» y extendió un agradecimiento al personal médico que lo atendió.
Este examen representa la cuarta revisión médica pública que se realiza Trump desde el inicio de su segundo mandato, una cita clave justo cuando el país se enfila hacia las elecciones de medio término de noviembre.
A pesar de que el mandatario insiste en que goza de una salud inquebrantable, la prensa y la opinión pública mantienen el foco sobre varios detalles de sus recientes apariciones:
- Antecedentes oficiales: En julio del año pasado, la Casa Blanca admitió que el presidente padece de insuficiencia venosa crónica (una condición común en la tercera edad), aunque matizó reportando un estado general «excelente».
- Señales de alerta: En los últimos meses han saltado las alarmas por la aparición de moretones en sus manos, hinchazón en los tobillos y aparentes episodios de somnolencia en actos públicos.
- La defensa de Trump: El líder republicano ha negado tajantemente quedarse dormido en eventos oficiales, argumentando que simplemente «cierra los ojos por momentos».
El dato: Una encuesta de abril realizada por The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que menos de la mitad de los estadounidenses considera que Trump posee la agudeza mental y la salud física necesarias para ejercer la presidencia con eficacia.
El debate sobre la edad no es nuevo en el Despacho Oval. Irónicamente, Trump basó gran parte de su estrategia política previa en criticar la capacidad cognitiva de su antecesor, Joe Biden, quien en 2024 se vio obligado a retirar su candidatura a la reelección a los 81 años, acorralado por dudas idénticas sobre su vigor para gobernar.




