El gobierno de China lanzó una dura crítica contra la administración de Estados Unidos, acusándola de «abusar» de las vías judiciales para ejercer una presión política indebida sobre Cuba. El pronunciamiento de Pekín surge un día después de que la justicia estadounidense imputara formalmente al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles en 1996, un incidente que cobró la vida de cuatro personas hace tres décadas.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, fijó la posición oficial de su país durante una rueda de prensa, señalando que Pekín se opone de manera constante y firme a las sanciones unilaterales ilegales que carecen de base en el Derecho Internacional y que no cuentan con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. El vocero enfatizó el rechazo de la potencia asiática al uso del aparato judicial y a que fuerzas externas pretendan doblegar la soberanía de la isla caribeña bajo cualquier pretexto.
En su declaración, recogida por el diario estatal Global Times, el funcionario chino exigió a la Casa Blanca dejar de blandir «los garrotes de las sanciones y medidas judiciales» contra Cuba, así como cesar las amenazas de fuerza. Asimismo, Guo Jiakun ratificó el «firme apoyo» de China hacia el pueblo y gobierno cubano en la salvaguarda de su dignidad nacional frente a la injerencia extranjera.
Esta nueva escalada jurídica se suma al asfixiante embargo y a las severas sanciones económicas que el presidente Donald Trump viene aplicando contra la isla desde principios de año. Analistas internacionales coinciden en que la maniobra judicial de Washington contra Raúl Castro, de 94 años, recuerda la estrategia de presión legal que Estados Unidos ha emprendido previamente contra el mandatario venezolano, Nicolás Maduro.



