El Banco Central de Venezuela (BCV), a través de su presidente encargado, Luis Pérez, pronosticó que la economía del país cerrará el año 2026 con un sólido crecimiento del 8%. Este avance está directamente vinculado al inicio del proceso oficial de reestructuración de la deuda externa de la República y de la estatal PDVSA, una estrategia clave orientada a normalizar la presencia de la nación en los mercados de capitales internacionales tras nueve años de moratoria.
En declaraciones a la agencia Reuters, Pérez afirmó que esta gestión permite a Venezuela abandonar la «clandestinidad financiera», destacando que la regularización de los compromisos financieros —que ascienden a más de 150.000 millones de dólares— cuenta con el visto bueno de la comunidad internacional. Asimismo, el funcionario confirmó el reinicio de las relaciones técnicas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, congeladas desde 2019, anunciando que una comitiva técnica viajará a Washington a finales de mayo para profundizar el diálogo institucional.
Además de la expansión proyectada, el ente emisor se ha fijado la meta de situar la inflación en un rango de un solo dígito para el mes de diciembre. La economía ya mostró señales positivas durante el primer trimestre de 2026 con un repunte del 2,5%, impulsado principalmente por el sector no petrolero (que creció un 3,1%) logrando compensar una contracción del 2,1% en el área de hidrocarburos. Finalmente, Pérez resaltó el papel crucial de Estados Unidos en el levantamiento de las restricciones financieras que limitaban al país.




