El panorama eléctrico en Lara se agrava considerablemente. Durante el mes de abril se registraron 511 cortes, la cifra más alta de los últimos cuatro meses, lo que representa un incremento del 31 % respecto a marzo. Aunque la cantidad de eventos bajó ligeramente en comparación con el año pasado, la severidad de los mismos se disparó: el tiempo de espera para el restablecimiento del servicio aumentó un 313 % frente a abril de 2025, dejando a 175 sectores bajo racionamientos mucho más prolongados.
Al analizar el acumulado anual de 2026, las estadísticas de Activos por la Luz revelan una tendencia negativa irreversible bajo las condiciones actuales. En comparación con el mismo periodo del año anterior, los cortes han subido un 68 %, las fluctuaciones un 51 % y el tiempo total en penumbras se ha elevado en un 80 %. Esta inestabilidad impacta directamente la calidad de vida y la economía de los municipios Iribarren, Palavecino y Simón Planas.
La primera semana de mayo ha seguido la misma línea de precariedad. El viernes 1 de mayo se reportaron 21 cortes que sumaron 79 horas sin luz, mientras que el lunes 4 marcó un pico de falla con 103 horas totales de oscuridad distribuidas en 28 sectores. En esta última jornada, el promedio de duración por interrupción alcanzó las 4 horas y 8 minutos, superando el umbral de tolerancia de los usuarios.
Finalmente, los reportes indican que la frecuencia de las fluctuaciones de voltaje —aunque bajó un 32 % en abril respecto a marzo— sigue representando un riesgo constante para los electrodomésticos en la región. Ante este escenario, la sociedad civil organizada advierte que la crisis eléctrica ha tomado un ritmo ascendente que no muestra señales de estabilización en el corto plazo.




