La crisis en el Medio Oriente ha alcanzado un nuevo punto de ebullición este jueves tras las declaraciones del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien afirmó que su país está preparado para lanzar una ofensiva «diferente y letal» contra Irán. Según el alto funcionario, las fuerzas israelíes solo aguardan la «luz verde» de la administración de Donald Trump para ejecutar una operación militar cuyo objetivo declarado es «devolver a Irán a la edad de piedra», lo que desvanece las esperanzas de una tregua a corto plazo.
En Washington, el presidente Donald Trump ha elevado el tono bélico mediante un mensaje directo a la Armada de los Estados Unidos, ordenando «tirar a matar» contra cualquier embarcación que sea detectada colocando minas en el Estrecho de Ormuz. Esta advertencia surge en medio de un bloqueo naval que ya ha obligado a 31 buques a retroceder o regresar a puertos iraníes. Como parte de esta sacudida política, el mandatario estadounidense destituyó al secretario de la Marina, John Phelan, en una decisión que subraya la urgencia y la inestabilidad que se vive en el alto mando militar ante la parálisis de las negociaciones.
Por su parte, Teherán ha respondido con demostraciones de fuerza y control sobre la vía marítima. La Guardia Revolucionaria de Irán difundió imágenes de la captura de dos buques comerciales en aguas del estrecho, operación que la Casa Blanca evitó calificar como violación al alto el fuego al no tratarse de embarcaciones estadounidenses o israelíes. Simultáneamente, el liderazgo iraní desmintió tajantemente las afirmaciones de Trump sobre una supuesta división interna en la cúpula de poder, ratificando una postura monolítica frente a las presiones externas.
Mientras la comunidad internacional observa con alarma, varios países han iniciado preparativos para operaciones de desminado en Ormuz antes de la próxima cumbre europea en Chipre. La situación en el estratégico paso, por donde transita una parte vital del suministro energético global, se mantiene en un estado de incertidumbre crítica, marcado por repatriaciones retrasadas de tripulaciones y un despliegue militar sin precedentes que amenaza con transformar el bloqueo comercial en un conflicto armado de escala regional.





