Fue a las 4:00 am cuando se inició el operativo de traslado de Nicolás Maduro y Cilia Flores desde el Centro de Detención Metropolitano (MDC, por sus siglas en inglés) a la Corte Federal del Distrito Sur de la ciudad de Nueva York; todo para permitir que se llevara a cabo la segunda audiencia de quien, hasta hace no mucho, dirigía Venezuela desde el Palacio de Miraflores.
A su llegada, Maduro y Flores tuvieron que esperar a que la audiencia encabezada por el juez Alvin Hellerstein comenzara. El acto, pautado para las 11:00 am, se inició con retraso de 30 minutos.
A las afueras del juzgado, dos grupos de manifestantes se reunieron: por un lado, aquellos que condenaban la operación militar que removió a Maduro del poder en Caracas y que, por ende, exigían su liberación. A pocos metros, separados por un cordón policial, estaba un grupo de venezolanos que no solo apoyaban el proceso legal en contra del exmandatario, sino que incluso exigían la mayor de las condenas posibles para él.
Se registraron algunos momentos de tensión reportados por los medios que cubrían lo que pasaba en las horas previas a la audiencia. Sin embargo, más allá de un choque de palabras, la situación no escaló a mayores.
Tanto Maduro como Cilia Flores ingresaron a la sala del juzgado donde se llevaría a cabo la audiencia siendo escoltados por marshals federales. Ambos estaban cabizbajos y vestían la ropa color crema que caracteriza a los reos del MDC de Brooklyn.
En la sala se encontraban, a lo mucho, unas 50 personas. Una de ellas fue Renzo Prieto, exdiputado de la Asamblea Nacional de 2015 y ex preso político en un par de ocasiones, quien narró lo que vio desde su asiento en la última fila.
“Toda la sala era de madera de caoba; en el piso había una alfombra azul con detalles bordados en dorado. Dentro, todos estábamos en silencio porque sabíamos que no se podía tener ningún tipo de exabrupto. Primero ingresó Cilia y la sentaron al extremo derecho de la mesa que estaba frente al estrado del juez; luego le tocó a Maduro, a él lo sentaron en el extremo opuesto”, narró Prieto.


